viernes 11

Grand Piano (Eugenio Mira, 2013)
Grand piano es una película muy loca. Está bien, pero todo está mal en ella: hay muchísima tensión y acaba por ser muy entretenida, pero no hay por dónde cogerla. Tiene una factura muy clásica, con un esfuerzo constante por exhibir la total maestría que tiene su director de la cámara, y sobre todo de lo consciente que es de sus referencias cinematográficas. Pero la historia está muy desfasada, y eso que dudo mucho que nadie se sorprendiera de verdad de las razones de tal martingala argumental.

Upstream Color (Shane Carruth, 2013)
Carruth cumple con lo esperado. Una película densa, fría, quirúrgica, a pesar de que en esta ocasión se aleja de la gélida y científica Primer, para atreverse a hablar de seres humanos, sociedad, existencialismo y amor. Aunque lo hace desde una seriedad forense, acaba presentando un fábula muy interesante sobre algo que podríamos llamar "alma".

Closed Courtain (Jafar Panahi, Kambuzia Partovi, 2013)
Reflexión metacinematográfica, pero no sobre el cine iraní en general, sino sobre la situación actual del propio Panahi, libre ahora de su arresto domiciliario. Por la temática y enfoque es una especie de Arirang de Ki-duk, pero más sencilla. En ella plantea un juego de fantasmas en el que su guionista, el propio director y una joven que simboliza el cine iraní, se entrecruzan en un espacio cerrado desde dentro y hacen consciencia sobre la libertad, el bloqueo creativo, y volver a la acción. Tarda a llegar a su tesis, pero es muy, muy, muy interesante, ya que a pesar de la dureza de la situación a la que hace referencia, no abandona el humor suave que había caracterizado sus obras anteriores.

The Colony (Jeff Renfroe, 2013) (con la presencia del director y del productor)
Grand Piano (Eugenio Mira, 2013)
Grand piano es una película muy loca. Está bien, pero todo está mal en ella: hay muchísima tensión y acaba por ser muy entretenida, pero no hay por dónde cogerla. Tiene una factura muy clásica, con un esfuerzo constante por exhibir la total maestría que tiene su director de la cámara, y sobre todo de lo consciente que es de sus referencias cinematográficas. Pero la historia está muy desfasada, y eso que dudo mucho que nadie se sorprendiera de verdad de las razones de tal martingala argumental.
Upstream Color (Shane Carruth, 2013)
Carruth cumple con lo esperado. Una película densa, fría, quirúrgica, a pesar de que en esta ocasión se aleja de la gélida y científica Primer, para atreverse a hablar de seres humanos, sociedad, existencialismo y amor. Aunque lo hace desde una seriedad forense, acaba presentando un fábula muy interesante sobre algo que podríamos llamar "alma".
Closed Courtain (Jafar Panahi, Kambuzia Partovi, 2013)
Reflexión metacinematográfica, pero no sobre el cine iraní en general, sino sobre la situación actual del propio Panahi, libre ahora de su arresto domiciliario. Por la temática y enfoque es una especie de Arirang de Ki-duk, pero más sencilla. En ella plantea un juego de fantasmas en el que su guionista, el propio director y una joven que simboliza el cine iraní, se entrecruzan en un espacio cerrado desde dentro y hacen consciencia sobre la libertad, el bloqueo creativo, y volver a la acción. Tarda a llegar a su tesis, pero es muy, muy, muy interesante, ya que a pesar de la dureza de la situación a la que hace referencia, no abandona el humor suave que había caracterizado sus obras anteriores.
The Colony (Jeff Renfroe, 2013) (con la presencia del director y del productor)
Muy convencional, y con casi nada que aportar, The colony parece una adaptación poco atrevida y muy previsible de Fantasmas de Marte. Hasta los personajes van cayendo en el orden en el que lo esperas. Ciencia ficción versátil, pero que simplemente sobrepasa por los pelos el límite de que que es una TV movie.
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