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lunes

sobre finales incruentos, cambios de paradigma y adoración ciega a Kurt Sutter

soa

El arrollador e impredecible giro en el último capítulo de la cuarta temporada de Sons of Anarchy me devuelve la esperanza en la humanidad de nuevo. O al menos me permite agachar la cabeza con un humilde “no somos dignos” delante de Kurt Sutter, creador de esta maravilla.

Y es que todo parecía ir abocándose a una tensión disruptiva sin precedentes. Se oteaba el final definitivo de la serie, y además a través de un gran estallido de violencia y su consecuente miseria. Y más teniendo en cuenta que SOA no funciona con el modelo Dexter de provocar una serie de inconvenientes, que se agravan a cada paso del protagonista, para desvanecerse catárticamente al final. Los personajes de Sons of Anarchy no retroceden nunca y la redención no es posible, y la trama estaba llevando hacia un enfrentamiento multilateral del que parecía imposible que nadie saliera indemne. Pero la maestría del señor Sutter guionizando y dirigiendo ese doble finaleTo Be – Part 1 y 2” hace que esa única salida "incruenta" que encuentran (aún a costa de acabar con toda seguridad con su propio personaje Otto Delaney), sea el motor de un nuevo paradigma dentro de la historia y la mismísima jerarquía de los SAMCRO.

Pero lo mejor de todo es que ese giro se da justo al principio de ese capítulo final. No le es necesario esperar a la última escena (como lo que sucede al final de la tercera temporada, cuando el espectador es el último en sonreír al descubrir que es también el último en conocer el plan que han urdido Jax y su gente). Las cartas quedan sobre la mesa desde el inicio: y entonces no hay presión, sólo un lento y meditado lesser fer en el que los personajes se resitúan por su propia inercia en las trincheras que se han ido cavando y van aceptando que deben empezar a acomodarse en ese nuevo nicho.

Justo cuando parecía que el MC (y la propia serie) se estaba acabando, entonces ésta nos hace un guiño y arranca de nuevo, renovada y con las fuerzas multiplicadas para encender los motores de esa nueva temporada que debe arrancar el próximo septiembre.

Lo que ha hecho esta gente no es un simple cliffhanger, acaba siendo un reset en toda regla.



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Ilusiones Cortas XXXIII: The Shrine / An Argument (Sean Pecknold, 2011)

Lo que viene a continuación es un videoclip. De los Fleet Foxes, a más señas. Y más en profundidad, es el último vídeo de su último disco Helplessness Blues. Pero véanlo y díganme si importan esos detalles nímios delante de tanta belleza. Y luego intenten negar la idoneidad de que forme parte de esta sección.



Y luego les reto a que intenten no seguir viendo los videoclips de estos jóvenes.


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sábado

Sitges 11: índice

cabecera





_____Crónicas
"Desde Sitges 2011... (I)"
"Desde Sitges 2011... (II)"
"Desde Sitges 2011... (III)"
"Desde Sitges 2011... (IV)"
"Desde Sitges 2011... (V)"
"Desde Sitges 2011... (VI)"
"Desde Sitges 2011... (VII)"
"Desde Sitges 2011... (VIII)"
"Desde Sitges 2011... (IX)"
"Desde Sitges 2011... (X)"


_____Reseñas
"Sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011) (por Hombre Lobo)"
"Sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011) (por yume)"
"Sitges 11: Detention (Joseph Kahn, 2011)"
"Sitges 11: The Divide (Xavier Gens, 2011)"
"Sitges 11: Guilty of Romance (Sion Sono, 2011)"
"Sitges 11: Grave Encounters (The Vicious Brothers, 2011)"
"Sitges 11: Haunters (Kim Min-suk, 2010)"
"Sitges 11: Invasion of Alien Bikini (Oh Young-doo, 2011)"
"Sitges 11: Lobos de Arga (Juan Martínez Moreno, 2011)"
"Sitges 11: Mientras Duermes (Jaume Balagueró, 2011)"
"Sitges 11: Red State (Kevin Smith, 2011)"
"Sitges 11: Revenge: A Love Story (Ching-Po Wong, 2010)"
"Sitges 11: Saint (Dick Maas, 2011)"
"Sitges 11: Smuggler (Katsushito Ishii, 2011)"
"Sitges 11: Tatsumi (Eric Khoo, 2010)"
"Sitges 11: The Troll Hunter (André Øvredal, 2010)"
"Sitges 11: The Woman (Lucky McKee, 2011)"
"Sitges 11: The Yellow Sea (Hong-jin Na, 2010)"


_____Palmarés
Palmarés Completo Sitges 2011


_____Sitges 12: Noticias Previas
Sitges 12: Noticias Previas (I) - Cartel Oficial
Sitges 12: Noticias Previas (II) - Inauguración, Presentación de Sección Oficial Fantàstic y Secciones Paralelas
Sitges 12: Noticias Previas (III) - Nuevas tendencias del Terror




domingo

Sitges 11: Apollo 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)

apollo 18

Si oficialmente el programa Apollo estadounidense con destino a la luna acabó con la misión número 17, Gonzalo López-Gallego presenta de una forma tan espectacular como bellamente analógica el porqué nunca se supo de un supuesto viaje número 18 que tuvo lugar finales de la década de los 70. No desvelo nada (de eso se encarga su explícito trailer) si apunto las líneas principales de su argumento: viaje a la luna, avería inexplicable, paulatina locura de los tripulantes, se desvela presencia alienígena, intento de rescate, y explicación del silencio de las autoridades después de tantos años de ofuscación de los archivos de vídeo y documentos. Lo de siempre.

Entonces, si es tan tópica, ¿que hace destacar a Apollo 18 delante de las demás películas de este género? Pues de forma evidente, el formato en el que está presentada. La ambientación, el grano de la imagen, la calidad de la fotografía de las cámaras, los decorados... todo retrotrae a las misiones reales de la NASA. Pero lo hace de forma tan efectiva que en casi todo momento se puede pensar que parte del metraje está reutilizado de una misión real. Es de esas películas que se puede uno acabar preguntando cómo se ha hecho eso. Y digo casi todo el metraje porque hay momentos que el montaje es demasiado bueno y oportuno para ser real, pero si no se andan buscando las líneas que separan lo real de lo digital, lo incidental de lo planificado milimétricamente, el resultado es realmente sorprendente.

Pero aparte de lo meramente técnico, otra cosa ha llamado de forma poderosa mi atención: la fascinante recreación del aislamiento atmosférico y comunicativo a través del montaje de todas las escenas finales. Entrecortadas, con descuadres entre el sonido y la imagen, la sensación de desasosiego y desesperanza en el espectador llega a ser real. Muy interesante recurso, desde luego.

En definitiva: a pesar de que se acaba haciendo algo larga, y en lo argumental no es nada del otro mundo, es preciosa visualmente, y se agradece que sea discreta y comedida a la hora de presentar la presencia alienígena.





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sábado

Sitges 11: The Troll Hunter (André Øvredal, 2010)

the troll hunter


Cada vez hay más estudiantes de cine, o cono mínimo más aficionados y autores amateur, y eso quizá explicaría a qué es debida la proliferación exponencial de material cinematográfico encontrado accidentalmente y que una vez revisado oculta una terrible tragedia, además de un misterio con tintes sobrenaturales. Y es que en los últimos tiempos, desde canales de youtube como el de Marble Hornets, hasta autores consagrados como el Romero de El Diario de los Muertos, se empeñan en jugar a la realidad con mayor o menor fortuna. Y visto de cerca, es una forma de usar el lenguaje cinematográfico que funciona desde siempre. Blair Witch Project fue el ejemplo más sonado, pero desde luego no fue el primero (aunque con otras motivaciones e intenciones estilísticas, el mondo existe desde principios de los 60) y difícilmente superará al escándalo de Holocausto Caníbal. Pero si algo bueno tenía la dichosa bruja de Blair era su capacidad de rascar con metafóricas y afiladas uñas nuestra sensación de credulidad. Su economía de medios, y su esfuerzo consciente de dejar la mayoría de cosas a nuestra imaginación eran su gran baza, cosas que otras cintas como El Misterio Lovecraft reutilizan de una forma muy similar. En cambio, The Troll Hunter da el gran salto de comenzar jugando con la imaginación, a pronto presentar todas sus bazas infográficas (la representación de esos trolls míticos) en un esplendor inaudito para ese tipo de cine de falso documental.

Y claro, rápido abandona ese ejercicio de hacernos creer que todo lo que vemos es real, para adentrarnos en el enloquecido disfrute de conspiraciones gubernamentales, solitarios cazadores míticos a la usanza de los exploradores británicos de la conquista africana, y por supuesto terribles monstruos gigantes que se convierten en piedra a la luz del sol.

Si a eso le unimos un final épico como pocos, un excepente ritmo y una sensación de aventua y descubrimiento en constante evolución, nos encontramos con una divertidísima película que sabe jugar con lo que se espera del formato, sin importarle desacerse de sus reglas y sorprender a un público cada vez más difícil de impresionar.



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con retraso, desde sitges 2011... (X)

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sábado 15


The Thing (Matthijs van Heijningen, 2011)
the thing

Me senté en el Auditori con la idea de que este remake-precuela del clasicazo de Carpenter no iba a hacer bueno el madrugón que acababa de pegarme (sé que una sesión a las 9:00 no es una barbaridad, pero valórenlo si llevan 10 días durmiendo no más de 4 horas cada noche). Pero la mayoría de los que estábamos allí (en condiciones físicas parecidas, o incluso peores) salimos bastante sorprendidos. Porque este engendro que le ha salido a Matthijs van Heijningen funciona bastante bien en ambas funciones (versión y antecesora). Si bien los tiempos ya no son como los de aquella lejana década de los 80, y el espectador tiene otros requisitos cuando se acerca a una película de género. Me refiero claramente a exhibir la nave espacial con todas sus lucecitas, y sobre todo al monstruo con la imperiosa necesidad de mostrarlo en todo su esplendor, de forma clara, en todas las escenas en las que sea posible. Se opta por la espectacularidad, cosa que en el fondo es de agradecer dado que poco misterio hay que conservar al tratarse de una precuela: todos sabemos cómo debe terminar esa base noruega, y cómo debe continuar después en la base estadounidense, así que no me parece una mala elección. Pero de todas formas, y como ya he comentado, es tanto una precuela como un remake, y no se corta a repetir escenas clave de la película original, como en la que alguien debe tomar el mando y dividir a los investigadores entre sospechosos y confiables. Y la película tampoco desentona en este momento, porque es evidente que, en situaciones similares, cualquier grupo de gente debería comportarse de forma parecida si pretende sobrevivir. Así que una sorpresa a primera hora que abría un último día super interesante.



Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)
drive

El Festival de Sitges del 2009 nos permitió, con dos películas maravillosas, Bronson y Valhalla Rising, el descubrimiento de Nicolas Winding, un director interesantísimo y bastante peculiar. Por eso, Drive era una de las películas más esperadas del presente año, y hay que reconocer que no decepciona en ningún ámbito. Intensa, jugando con la contención absoluta del hierático protagonista (parco en diálogos y gestos, pero no en transmitir emociones), en un guiño constante con el cine ochentero (ese personaje solitario y molón, con chupa deportiva, ray-ban de piloto, palillo en la boca, con esos títulos de crédito de neón rosa…) y eventualmente tierna y dramática a pesar de un argumento que puede resultar simple y manido. Pero no por sencillo deja de ser emocionante: Un doble de acción cinematográfico, piloto de carreras en sus tiempos libres y conductor mercenario de coches en robos cuando es requerido, vive su emocionante vida sin que le aumenten las pulsaciones, hasta que una mujer se cruza en su camino y su vida, tanto interior como exterior, empieza a cambiar. Drive es, en definitiva, una bonita historia de amor imposible, emocionante y conmovedora, pero obviando la parte sensible y blanda... Y molando mucho.
De hecho, durante toda la película notaba ciertos paralelismos con otra cinta que me tocó particularmente en mi adolescencia como es Cosas que Hacer en Dever cuando Estás Muerto, por su sentido de la masculinidad, del amor, de la amistad, y del honor inquebrantable, en un mundo de violencia e ilegalidad.



Killer Joe (William Friedkin, 2011)
killer joe

La sesión sorpresa del sábado, que seguía dos grandes éxitos de crítica en el Auditori, podría haber sido un fiasco terrible. Pero no cabe duda que la apuesta de la organización por William Friedkin y su adaptación de una pieza teatral de Tracy Letts tenía el éxito casi asegurado. Y esta historia de miseria, engaños y venganza, interpretada por una panda de actores en excelente forma artística que sobresalen de su condición de secundarios (maravilloso el trio Thomas Haden Church, Gina Gershon y Juno Temple), y protagonizada por un, debo reconocerlo, escalofriante Matthew McConaughey (en la actuación de su vida) aterra porque es una innegable muestra del débil contenedor que mantiene unida a una unidad familiar en condiciones de extrema necesidad, y cómo en determinadas ocasiones es fácil aceptar lo horrible como parte de uno mismo, simplemente si parece aportar un poco de esperanza. En la línea de otras adaptaciones de teatro moderno, los actores se mueven en escenarios reducidos y poco variados, pero no es necesario más. Lo importante son los diálogos complejos que proveen de un ritmo endiablado a una historia delirante, en este caso siendo ésta una espiral de destrucción mutua cuando una familia contrata a un asesino a sueldo para que acabe con la ex mujer del padre y así cobrar su seguro de vida. Intensa y extraña, tiene como final un horror de proporciones épicas que (y es un logro que no se aprecia muy a menudo) no se recrea más de lo debido y sabe cuándo debe acabar. Un excelente broche, para el mejor arranque de día del presente certamen.



Tan bueno fue este arranque matinal de este el último día de Festival (para mí, las maratones del domingo están prohibidas por razones de conservación de la cordura), que acabé decidiendo no ver ninguna de las películas que tenía previstas para la tarde. NADA podría coronar mejor al Sitges 2011 que las tres películas de la mañana del sábado 15. Acabar con un buen sabor de boca. Creo que ningún año he podido decir algo semejante con tanta certeza. Y con la perspectiva de los día, creo que fue una excelente decisión.

Y ya está. El año que viene, MÁS.





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con retraso, desde sitges 2011... (IX)

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viernes 14


Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011)
juan de los muertos
No es en ningún caso la más original película de zombies de la historia y menos si la consideramos junto sus iguales en el ámbito del humor. Si acaso es llamativa por su condición de película cubana de género, más que nada porque sus chistes sobre la condición de ciudadano de Cuba son bastante graciosos, pero sólo durante un rato. Porque la línea argumental de “irse ganando la vida con lo que hay” se agota bastante pronto. Y sé que sacar a relucir Vampiros en La Habana es todo un tópico, pero es que como espejo en el que mirarse es un duro golpe para Juan de los Muertos, que carece por completo de la complejidad crítica, la osadía y la diversión que caracterizaban la película de animación. En todo caso, la película que se proyectó en Sitges 2011, no pasa de ser una mera anécdota por la que pasará a la historia, pero que no llega a ser más que algo entretenida.


El Páramo (Jaime Osorio Márquez, 2011)
el paramo
Para completar la mañana de diálogos incomprensibles, El Páramo intenta adentrarnos en un terrorífico descenso a la locura, con un grupo de soldados que se deslizan hacia el miedo supersticioso bajo el impulso autodestructivo de la guerra. Y se queda en intentarlo, porque acaba siendo bastante poco concisa en sus intenciones terroríficas, y se queda en la exhibición continua de comportamientos testosterónicos, y estúpidos la mayoría de las veces. En ningún momento se decanta hacia el cine bélico, o hacia el horror, quedándose en un punto medio en el que yo, como espectador, no llegué a sentirme atraído por su propuesta salvo en los momentos iniciales en los que aún parecía que iba a tirar por el buen camino. Lo único a admirar es el punto de vista que han elegido para la cámara durante casi todo el metraje, un modo que en el mundo de los videojuegos se le llama "de torreta", y que consiste en poner la cámara detrás del hombro de los personajes, como si fuera un punto de vista subjetivo. Pero no desde el interior de los protagonistas, sino unos centímetros detrás de la persona en primer plano. Plantear una película en el que casi todo el rato sólo se ve a los personajes principales de perfil es de admirar, sí, pero otra cosa es si es acertado, porque no consigue más que parecer un auténtico videojuego tipo "survival horror", cosa que acaba aumentando la sensación de fracaso al no atreverse a dar el paso definitivo hacia el ámbito del terror.



Magic Piano 3D (Martin Clapp, 2011)
magic piano
Y tiene que ser un cortometraje el que finalmente nos muestre el verdadero potencial de una proyección en 3D. Magic Piano es una maravillosa obra de arte, con una historia preciosa y un apartado musical excepcional. Y encima visualmente es de lo mejorcito que se puede ver en la animación por ordenador actual. Y es todavía mejor, porque además tiene la más acertada aplicación del 3D que se ha visto en Sitges y probablemente que se verá en mucho tiempo en el resto de salas comerciales. Una niña decide ir en busca de su padre, que se ha ido a Londres a trabajar, y lo hace a través de la fantasía mediante un piano de cola destrozado que resulta ser una máquina voladora. Así, a través de la música de Chopin, se despliega una aventura llena de emoción y peligro donde la protagonista y su primo descubren tanto el mundo real como uno imaginado. Una aventura que les acaba rescatando de la vida de soledad que les oprimía.
Y parece que forma parte de una película con múltiples historias. Habrá que seguirle la pista.



The Prodigies (Antoine Charreyron, 2011)
the prodigies Ésta es la película de este año a la que le ha pasado factura el agotamiento de las largas sesiones de cine del Festival. Y no es que no tuviera una premisa interesante, cinco chicos descubren que son algo más que humanos gracias a la guía de un científico que tiene semejantes poderes. Pero lo que debe ser una historia de superación de unos freaks que se convierten en héroes, se acaba transformando en un verdadero advenimiento de la maldad. La animación cell shading se ha quedado un poco anticuada, pero era más que correcta. Al igual que era bastante aceptable la proyección 3D, aunque definitivamente me doy por agotado de ese formato que no tiene nada más que aportar. Pero a pesar de todo ello me acabé saliendo de la sala.
Aunque reconozco que esta película es de las debo recuperar más adelante.



Coup de Grâce (Clara van Gool, 2011)
coup de grace (Con la presencia de los actores/coreógrafos Jordi Cortés Molina y Damian Muñoz)
coup
Me falta mucho para entender el videoarte y la danza contemporánea, pero debo reconocer que ver a esos dos personajes luchar entre ellos por ocupar esos espacios tan inmensos, solitarios y lujosos me mantuvo completamente enganchado a la pantalla. Era un duelo, uno defendía su mansión, pero la victoria no acababa llegando y ninguno de los dos parecía cerca de ganar en ningún momento. Al final ambos parecen rendirse.



The Tempest (Julie Taymor, 2011)
the tempest
Quizá demasiado literal, esta adaptación de la obra de Shakespeare acaba aburriendo sobremanera al no conseguir abandonar el ritmo teatral, una languidez que no parece encajar con toda la artificiosidad visual y la pirotécnia de los efectos especiales cinematográficos de los que hace uso. De echo, una de las cosas que más me molestó de The Tempest es lo cercano que está el personaje de Ariel del ridículo. Mal, muy mal.

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con retraso, desde sitges 2011... (VIII)

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Jueves 13


Poulet au Prunes (Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, 2011)
poulet au prunes
Preciosa historia de amor presentada como una sucesión de cuentos dentro de cuentos que forman la vida de Nasser Ali Khan, un maestro del violín que ha pedido las ganas de vivir y decide encerrarse en su habitación a la espera del ansiado ángel de la muerte. Migaja a migaja, la historia sigue el camino de la bella historia de amor inacabada del violinista y cómo el camino secundario que tuvo que tomar le va dejando sin aliento y sin esperanza. A pesar de su triste historia, el buen humor planea surante todo el metraje sobre los desgraciados personajes, y esa mezcla de acción real y animación en dos y tres dimensiones llenan la película de fantasía que acaban de redondear el resultado. Una vez más, una adaptación de una novela gráfica de Marjane Satrapi (la anterior fue Persepolis) alcanza la excelencia en su paso a la grana pantalla.


Sector 7 (Ji-hun Kim, 2011)
sector 7 El concepto Cine de Monstruos Coreanos lleva a pensar en The Host y hace subir mucho las espectativas, cosa que le pasa una terrible factura a Sector 7. Porque esta película se queda en un mediocre divertimento juvenil, excesivamente largo, aburrida durante mucho rato y sin nada que destacar a nivel argumental. Quizá lo más interesante podría ser la aportación de la proyección 3D, pero una vez más, una sensación de fracaso planea por la sala cuando sólo sirve para ver placton en suspensión, burbujitas y poco más. Y el monstruo, que debería ser la mayor baza del film, tampoco acaba de funcionar porque parecen no darse cuenta que los CGI con brillos convierten siempre el objeto generado en una masa relamida y poco creíble. Una gran decepción.


Carré Blanc
(Jean-Baptiste Léonetti, 2011)
carre blanc (con la presencia del director)
leonetti
Grata sorpresa. Otra historia apocalíptica de baja intensidad en la que sólo nos damos cuenta de que todo se acaba por los mensajes institucionales que hacen recuento de la menguante población humana y por los reiterativos anuncios pro-reproducción. En este entorno hipercontrolado por una AI que parece verlo y normalizarlo todo, un joven aprende a mantenerse dentro del sistema (toda la parte de su trabajo como reclutador empresarial es quizá lo más frívolo de la historia) aunque su genética le impele a rebelarse. En un mundo apático, donde las soluciones antisuicidio son de lo más creativas, se acaba desencadenando una lucha feroz entre la predisposición genética y el control del entorno. Y en el fondo, parece decir Carré Blanc, hay que reconocer que el destino de todo lo vivo es la extinción.


Shaolin (Benny Chan, 2011)
shaolin Megaproducción honkonesa que relata la historia del templo de monjes guerreros shaolin. Pero no lo hace desde dentro, sino de una forma más convincente (como cualquier panfleto apologético debería hacer), que es siguiendo la historia de un converso. Mejor ejemplo que nadie del efecto de las enseñanzas del templo. En una China fragmentada por una terrible guerra civil, los monjes se dedican a asistir a heridos y refugiados de cualquier bando. Pero esa condición de neutrales se ve pronto comprometida cuando el General Hou Jie resulta herido en uno de sus múltiples juegos de poder, y debe refugiarse en el templo. Cazado por el resto de facciones militares, acaba siendo iluminado por las enseñanzas de los monjes, y se convierte en el principal guerrero defensor del templo cuando éste termina por ser inevitablemente atacado. Película trepidante y muy disfrutable, cae en el error típico de toda la épica china de alargarse hasta lo indecible en su metraje. Además, en esta ocasión también veo un problema en lo forzadas que acaban quedando las escenas cómicas de Jackie Chan, estrella obliga, que cortan un poco las connotaciones reflexivas y sobrias del resto de la historia. Aunque mis compañeros de sesión, que se durmieron, quizá hubieran agradecido más momentos de escape. No sé...


Target (Alexander Zeldovich, 2011)
target
En un futuro próximo, una macroautopista une China con la Europa atlántica, y el control de sus aduanas ha convertido a Rusia en un país inmensamente rico. La historia se centra entonces en un grupo de adinerados moskovitas que, con sus inmejorables profesiones y su alto estatus cultural, tienen todo lo que podrían desear. Todo menos la juventud que se les escapa a manos de ese tiempo incontrolable. Pero con dinero todo es posible, y todo cambia en sus vidas cuando les llega la noticia de que existe una base experimental abandonada que causa extrañas reacciones metabólicas en aquellos que la visitan.
Densa hasta la deseperación, Target es de esas películas que miras anonadado y debes reconocer que sólo consigues escarbar en lo más superficial de sus intenciones. Sólo puedo reconocer haber seguido su feroz crítica al capitalismo, al snobismo, a la televisión (impagable esas tertulias políticas televisivas al más puro estilo reality de televisión japonesa), y a un mundo en general que se divide entre lo molecularmente bueno y lo malo, siendo una condición tan mesurable (fantástica idea) como contagiosa. Lo mejor de todo ello es que acaba siendo una excelente película con muchísimo gancho y buen ritmo. A pesar de su espesura y de su formato.



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desde sitges 2011... (VII)

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Miércoles 12


Livide (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2011)
livide
Sabiendo quién la dirige, ese par de franceses macarras y salvajes, esperaba algo tirando a visceral y muy impactante y ha sido una gran desilusión descubrir que, en realidad la película es poco más que una serie de decisiones argumentales excéntricas. Porque mezclar vampiros góticos, con historias de fantasmas, y algo así como zombies no huele a novedad, pero puede ser peor y acabar en batiburrillo típico del mal cine de género con delirios de grandeza. Y Livide se puede entender de muchas maneras, pero no me acaba de convencer ninguna de ellas.


Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011)
extraterrestre
No digo que sea únicamente para incondicionales de Vigalondo, porque es una buena película con una primera parte muy divertida, pero creo que el público de Sitges tiende a sobredimensionar algunas cosas. Por ejemplo la comicidad de las actuaciones. Sin el respaldo de Muchachada Nui, algunas de los personajes se quedan en mediocres, y sin el bagaje previo del propio Vigalondo, esa falta de ritmo final podría llegar a ser reprochable. En contra de esto, la actuación del protagonista es perfecta, dejando siempre en duda dónde queda la línia entre la verdad y la mentira, y en general la maraña de enredos se mantiene interesante hasta el mismísimo final. En todo caso, es una película muy entretenida, y adorable en la mayoría de ocasiones.


The Raid (Gareth Evans, 2011)
the raid
Aplauso y ovación. Es algo que Sitges se reserva para grandes clásicos, personajes invitados (sobre todo en l'Auditori, donde difícilmente se abuchea a alguien presente en la sala), a maratones nocturnas para pájaros de mala vida, y a algunos selectos pases de novedades que pronto se convertirán en clásicos. Pero que una escena se gane un aplauso, y a continuación una larga ovación, no es algo tan habitual, y The Raid lo consigue con una facilidad pasmosa. Y es que está diseñada para molar: un cuerpo de élite entra en un bloque controlado por la mafia indonesia para acabar con su cabecilla, pero allí ya les están esperando con toda la artillería lista. Y es como suena, una sucesión larguísima de hostias como panes, tiroteos exagerados y un montón de escenas de acción magistralmente coreografiadas en la más pura tradición del mejor cine de acción asiático. Porque estos indonesios han recogido lo mejor de los piños cuadrados tailandeses, la violencia brutal de las armas de mêlée coreanas, y la concepción estética e hiperactiva del cine de acción honkonés. Y les ha quedado una película de acción perfecta, que incluso se toma tiempo en las concesiones sobredramatizadas del cine chino, pero que deja sin aliento desde el minuto uno. Magistral. Es de las pocas de la presente edición que es recomendable al cien por cien para cualquier tipo de gusto cinematográfico.



The Texas Chainsaw Massacre 2 (Tobe Hooper, 1986)
chainsaw 2
(Con la presencia de su actriz protagonista Caroline Williams)
texas
Todos la habíamos visto hacía mucho tiempo y todos la recordábamos con cariño aunque era la hermana fea de la saga. Pero en plena proyección, todos nos miramos con asombro, más o menos a la vez, cuando nos dimos cuenta lo muchísimo que le debe el cine de Rob Zombie a esta película del 86. Porque en el fondo lo sabíamos, pero las coincidencias entre The Texas Chainsaw Massacre 2 y La Casa de los 1000 Cadáveres sobrepasan la mera inspiración, llegando incluso al punto de que la de Zombie es casi un remake (y ahora no dudo que consciente). Porque Hooper se adelantó a su tiempo, y se tomó la libertad de corromper el mito, la figura icónica, para adentrarse en el estudio del horror puro que conlleva la psicopatía, sean cuales sean las condiciones y entornos que las que se genere. Y se atreve a hacerlo reventando los mismísimos pilares del tópico americano, con vaqueros chiflados, parques temáticos de batallas de la guerra civil, y con una heroína que deja atrás desde el principio el papelito de scream queen para ser parte activa en la caza del mal. Sabiendo esto, díganme que no es la semilla perfecta de la sublime Los Renegados del Diablo...


El Más Allá (Lucio Fulci, 1981)
mas alla (Con la presencia de su actriz protagonista Catriona MacColl)
alla
Onírica incluso más allá de la voluntad inicial del propio director, El Más Allá no ha envejecido mal teniendo en cuenta que ya era una rareza en su época. Los zombies más lentos de la historia del cine y esos primerísimos planos detalle de ojos estallando tan propios de Fulci, redondean una pieza extraña, inconexa y mórbida que concibe una bajada al infierno como el fin del mundo consciente, donde la puerta al abismo parece ser el propio arte. Y aunque nada parece encajar en esta película, ni argumental, ni artísticamente (quiere ser una película metafísica, pero por exigencias de la productora se queda en mera película de muertos vivientes), El director consigue, como siempre, triturar todos los ingredientes con torpeza, con la excusa de la ensoñación, y hacerlos pasar como un puré compacto y homogéneo. Y buena parte de culpa la tiene esa fantástica banda sonora que la acompaña, que enmarca esta historia de hoteles malditos (que en el fondo es el argumento principal) y enrarece el ambiente hasta la ironía.


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desde sitges 2011... (VI)

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Martes 11

Emergo (Carles Torrens, 2011)
emergo Convencional cinta de terror sobrenatural grabado con cámaras caseras y de vigilancia, como ya hizo en su día Paranormal Activity. La cosa es que Emergo no aporta más que aquella en ningún sentido, a pesar de su capacidad de recoger ideas de otras películas (ese final a lo Poltergeist es de denuncia) y la tozudez en mostrar la posesión como una serie de hechos aislados e inconexos, a modo de más difícil todavía que hay que subir el tono para atrapar al espectador. Cosa que lleva a intentar juegos de tensión ya mil veces vistos que incluso quedan fuera de lugar. Ni si quiera puedo decir que tenga alguna idea interesante, porque más o menos ya lo hemos visto todo antes. Así que quedan avisados.


Melancholia (Lars Von Trier, 2011)
melancholia Rotunda, teatral y algo menos cruel con el espectador (que no con los personajes protagonistas) de lo que acostumbra Von Trier, quizá porque no llegamos a enpatizar nunca con el carácter apático de Dunst, ni con la energía contenida y sumisa de Gainsbourg. Quizá el más cercano al espectador acaba siendo Sutherland, pero su papel es tan poco agradecido que no acaba afectando su miseria. La cosa es que la película se divide en dos capítulos, uno para cada protagonista femenina, donde la historia de la boda/depresión de Dunst se explica en el primero; y el fin del mundo se detalla en el segundo bajo la excusa de la historia de Charlotte Gainsbourg. Porque ese es el mcguffin de Von Trier: un planeta (Melancolía, no es poético?) está a punto de chocar con la tierra, mientras la humanidad tiene sus propios problemas. Bellísima, adolece de contar con un estilo muy diferente en sus dos partes, cosa que puede llegar a molestar a los seguidores del director que maneja muchos personajes, al estilo Celebración, o el que busca la intimidad enérgica y doliente como en Anticristo. Con muchísimos puntos en común con Another Earth (cosa que en realidad no quiere decir absolutamente nada), es de las pocas del festival de este año que realmente se adscriben al fantástico, y lo demuestran.


Twixt (Francis Ford Coppola, 2011)
Twixt La ha rodado Coppola, como la podía haber rodado cualquiera, un poco más corta, para cualquier serie de horror de la TV por cable. Y diría que sería para una serie segundona, porque en absoluto merecería estar en Masters of Horror. Con una fotografía muy retocada digitalmente, una pobrísima y totalmente innecesaria exhibición en 3D (sólo estan en tres dimensiones unos 5 minutos en total), y un guión manido y flojo (siendo una versión pobre y gótica de En la Boca del Miedo de Carpenter), la película sólo toma fuerza con algunos momentos de la actuación de Val Kilmer, que llegan a ser sumamente divertidos.


Mi Burro (Zach Passero, 2011)
mi burro Increíble corto de animación flash, de baja calidad y con un argumento surrealista, que acaba causando sensación por su grado de psicotronía y descaro. Niño es un niño escuálido y con un acento muy peculiar (castellano leído de una traducción automática del inglés perpetrada por el peor software posible) que vive en la extrema pobreza y es amigo de Burro, un burro con tupé a lo Elvis, vicioso, desconsiderado, y que vive en un motel de mala muerte a expensas de una mujer que sólo requiere sus servicios sexuales. Niño recoge a Burro cada mañana para ir a mendigar y el cortometraje se queda para seguir observando el día de estos dos personajes. Con clara intención provocadora, está desarrollado como un divertimento extremo por la productora del largo al que acompaña, The Woman, por todos los festivales por los que pasa. No sé si tienen intención de convertirlo en el piloto de una serie episódica real, pero desde luego yo me he quedado con las ganas de saber más de la historia de esos dos personajes y de los hombres trajeados que persiguen a Burro.


The Woman (Lucky McKee, 2011)
the woman (con la presencia del director y parte del reparto)
mckee
McKee
no engaña y siempre da lo que promete. Aunque tarde en mostrarlo. E igual que la historia se desarrolla poco a poco, en The Woman, la insanidad moral, y el impulso biológico hace su aparición también de forma gradual, cosa que permite al espectador pasar por todos los estados de empatía, asco, y miedo hacia todos los personajes que participan de la historia de esta mujer salvaje a la que esa familia modelo pretende reintroducir. Hasta que llega ese final liberador y catártico, en el que el horror se mezcla con la justicia y todos salimos del cine más tarados y mejores personas. Calificada por algunos como machista, no puedo discernir otra forma de feminismo más salvaje que el que defiende esta película. Pero no sé, los listos sabrán.



Underwater Love (Shinji Imaoka, 2011)
underwater love
Esto si que es psicotronía pura. Un joven se ahoga y se ve reencarnado en un mítico yokai acuático Kappa, y de casualidad se reencuentra con una antigua compañera de estudios. Hasta aquí todo normal. Pero si aclaro que es casi una película infantil, y casi un musical con coreografías inventadas al vuelo, con pinceladas de pinku eiga y eroguro, no me dirán que la cosa no mejora mucho. Y la verdad es que por raro que parezca, la película es completamente disfrutable desde cualquier ámbito, pero sobretodo desde el de la diversión descerebrada e inofensiva.
Inmortalidad a través de perlas anales, sexo interespecífico, bukkakes risibles y una historia de amor inocente y bastante bonita, son sus principales puntos fuertes. Underwater Love es una excelente apuesta por lo menos común del cine oriental que asegura bastantes posibilidades de disfrute.



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viernes

Sitges 11: Red State (Kevin Smith, 2011)

red state

Hace la barbaridad de 10 años de aquel Festival de Sitges del 2001 que anunciaba a bombo y platillo la presencia de Kevin Smith para presentar la película Jay y Bob el Silencioso Contraatacan. Como joven fan irredento del director y de sus comedias, creo que fue el año que menos me costó elegir qué película tenía ver, sí o sí. Fue el año de Avalon y Battle Royale (que pude disfrutar en aquel certamen), pero también fue el año de Donnie Darko, Millenium Actress, Jeepers Creepers, Kairo, Metropolis, Session 9 o Mullholand Drive. Así que imaginen el éxito de crítica (que no de convocatoria) del tito Smith.

Finalmente, en aquella larguísima cola del Auditori, con el consabido retraso que nos hacía temer por la pérdida del último tren hacia Barcelona, nos enteramos que Kevin no iba a estar presente, y que tenía que ver con la ya entonces repetida excusa del Miedo a nuevos ataques terroristas. El Festival nos compensó un poco, que no mucho, con un gorrito bastante feo con el título de la película con la tipografía de Star Wars. Era un émulo del gorro de Jay, pero en versión cutre (era básicamente una gorra de béisbol sin visera) y si soy sincero creo que aún debe andar por casa de mis padres. Nunca se me ocurrió ponérmela.

Ninguno de mis amigos que estaban en aquella cola buscaban un Kevin Smith alejado de la comedia, y pocos de los que llenamos la sala pensaban en cómo sería una película “seria” del director de Persiguiendo a Amy. Y es que, en aquel entonces, yo ya había tenido bastante seriedad con ese medio tono cómico de Dogma, y sólo buscaba una vuelta a los orígenes. Y no fue hasta años después cuando me di cuenta que su deriva de géneros empezó con la metapelícula que presenciamos aquella noche.

Y ahora, después de pasar incluso por comedias de policías, el tito Kevin nos entrega Red State. Y bueno, parece muchas cosas menos una película de Kevin Smith. Y eso no debería ser malo por defecto, pero es difícil lucirse en algo cuando ya hay maestros que se ocupan de ello. Por ejemplo, y es lo más evidente: La estética, la fotografía, el tipo de rodaje, y las principales lineas argumentales recuerdan a Rob Zombie. Al maestro Zombie. Y no es que el músico/director inventara nada, pero sí es cierto que el vuelco a “cine de autor” que ha dado el horror de serie B tiene una gran deuda con Los Renegados del Diablo.

Y luego está el segundo pilar de la cinta de Smith, que es la crítica más o menos explícita a la trinidad Sexo, Religión, y Política (así divide en los títulos de crédito a los actores), que queda algo (por ser bondadoso) confusa y en tierra de nadie.

Vale. Acepto que llevo muchas películas y empieza a espesarse mi cerebro. Concedo que igual estoy muy equivocado...

Y entonces llega el último punto destacado, y es la ausencia de cualquier toque Smith identificable. No me sirven las palabrotas, no me sirven los chistes sobre sexo, y no estoy hablando de meter una serie de tics de dirección como marca de la casa (no, sr. Uve Boll, vd. tampoco tiene toque). Es en cosas como ésta cuando debo reconocerle a un viejo amigo que él está ganando la batalla: aún le queda mucho a Kevin Smith para poder ser llamado un “autor”


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